Consumir mezcal representa más de lo que creemos, al hacerlo beneficiamos a miles de pequeños y medianos productores mexicanos, ya que tanto el cultivo de agave como el procesamiento de mezcal involucra directamente a comunidades de diversas entidades del país, principalmente de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Puebla.
México cuenta con cerca de 200 especies de agave, de las cuales, actualmente sólo unos 12 a 15 son magueyes mezcaleros. Cada mezcal está asociado a una especie de maguey y a una región campesina.
Tan sólo en 2022 la producción de Agave mezcalero a nivel nacional fue de 400,807.75 t siendo Oaxaca el principal productor, seguido de Guanajuato y Michoacán.
Las Raíces Ancestrales
El Mezcal, en sus orígenes, se remonta a la época precolombina, donde los agaves eran considerados sagrados. Los aztecas lo llamaban "mexcalli," que significa "pencas de maguey cocidas," y lo utilizaban en ceremonias religiosas y rituales de purificación. Hoy en día, las técnicas de producción artesanal se mantienen vivas, honrando esta herencia ancestral.
Un poco de historia no cae mal, ni tampoco una jicarita de mezcal
Según los códices aztecas, los mexicas vivían en un mundo oscuro donde una diosa cruel, Tzitzimime, solo les permitía unas horas de luz al día si ofrecían sacrificios. Quetzalcoatl, considerando esto injusto, fue en busca de Tzitzimime en el espacio entre las estrellas.
Sin embargo, en lugar de encontrar a Tzitzimime, encontró a su nieta, la hermosa princesa Mayahuel, a quien rescató y trajo al mundo. Se enamoraron, creando el amor en el mundo. Para protegerse de Tzitzimime, Quetzalcoatl y Mayahuel se convirtieron en plantas de agave. Cuando el viento soplaba, se acariciaban al rozar sus hojas y ramas.
Tzitzimime finalmente los encontró, destruyendo a Mayahuel en cientos de pedazos. Los dioses amigos de Quetzalcoatl lo ayudaron a recuperar los restos. Mientras hacían esto, un ratón encontró y disfrutó de una planta de agave fermentado, lo que dio a Xolotl, un dios amigo, una idea.
Los dioses crearon plantas de agave a partir de los restos de Mayahuel, de las cuales se hizo la bebida que ayudó a Quetzalcoatl a superar su tristeza. Desde entonces, la mitología mexica venera a esta diosa de la fertilidad y la felicidad.